Por Saleh Abidi Maleki
Las declaraciones realizadas por Milei, presidente de Argentina, en los últimos meses, especialmente tras la agresión militar ilegal de Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán, han vuelto a revelar una amarga y peligrosa realidad: el gobierno argentino se ha convertido en un instrumento en manos del régimen sionista y de Estados Unidos para impulsar el proyecto de iranofobia.
Si bien el proyecto de iranofobia comenzó hace 31 años, con la fabricación de acusaciones falsas e infundadas sobre la supuesta implicación de Irán en el sospechoso atentado con bomba contra el centro comunitario judío de Argentina (AMIA), liderado por Estados Unidos e Israel, los dos años de presidencia de Milei han demostrado que el régimen sionista ha desplegado todos sus esfuerzos para explotar su ascenso al poder con el fin de intensificar la atmósfera de iranofobia.
Durante este tiempo, Javier Milei, sin disimulo alguno y en consonancia con las directrices recibidas, se ha alineado con el eje estadounidense-sionista. Recientemente, en un discurso pronunciado en una universidad de Estados Unidos, calificó explícitamente a Irán de «enemigo» y declaró que la política exterior de su país está alineada con las agresivas estrategias de Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán. Si bien la República Islámica de Irán jamás ha considerado al pueblo ni al gobierno de Argentina como enemigos, parece que Milei, con esta postura y traspasando la línea roja de la seguridad nacional iraní, busca sacrificar los intereses nacionales y la conveniencia en aras de Estados Unidos y el régimen israelí.
Aunque sus declaraciones insolentes contra la figura sagrada del Líder Mártir y la eminente autoridad del mundo chiíta, como dijo el poeta persa: «¿Cómo puede el mar ser profanado por el hocico de un perro?», son indignas e injustificadas, parece que esta política hostil, implementada por Milei, se ha institucionalizado en amplios sectores de la estructura de poder en Argentina. Javier Milei ha convertido a Argentina en el Israel de Latinoamérica; un lugar donde los grupos de presión y elementos cercanos al régimen sionista ejercen una profunda influencia en los centros de toma de decisiones. Esta influencia ha transformado a Argentina en una base para diseñar y ejecutar complots contra Irán.
Estas tramas no son meras conjeturas, sino que existen múltiples pruebas del papel activo de empresas argentinas en este proyecto. Empresas cuyos accionistas y directivos tienen vínculos y alianzas claras con círculos sionistas y son consideradas proveedoras financieras y logísticas del régimen sionista en diversas agresiones, incluyendo la agresión militar de 12 días y la agresión reciente.
Lo más preocupante es la actividad de algunas de estas empresas cerca de las fronteras de Irán. Estas compañías, bajo el pretexto de exportar e importar bienes y servicios, han sentado las bases para actividades de seguridad y espionaje contra la República Islámica de Irán. Utilizando una fachada comercial, se dedican a la vigilancia y transferencia de información, constituyendo un eslabón en la cadena de amenazas contra la seguridad nacional de Irán.
Ante estos hechos, Irán no puede permanecer indiferente a las posturas hostiles del actual gobierno argentino. La República Islámica de Irán, sin dejar de mantenerse alerta ante estas conspiraciones, debe diseñar una respuesta proporcional a esta hostilidad. La mano de los enemigos de Irán está manchada con la sangre de inocentes de nuestro país, incluyendo a más de 160 estudiantes de la escuela Minab. Ahora, Argentina se ha declarado oficialmente enemiga de Irán y se ha aliado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestro país. Se ha cruzado una línea roja imperdonable.
