El comandante en jefe del Ejército iraní, el general de división Amir Hatami, reafirmó que la sinergia operativa entre el Ejército y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) es un pilar estratégico indispensable para preservar la integridad territorial, así como la estabilidad y la seguridad nacionales.
En un mensaje publicado este miércoles 22 de abril, con motivo del 46º aniversario de la fundación de la CGRI, el general Hatami describió a esta institución como un componente esencial de las fuerzas armadas iraníes, calificándola de valioso legado y «un testimonio de la visión de futuro del fundador de la Revolución Islámica, el Imam Jomeini».
«Desde su creación el 5 de mayo de 1979, y en particular bajo el liderazgo del mártir Líder de la Revolución Islámica, el Ayatullah Seyyed Ali Jamenei, la Guardia Revolucionaria Islámica se ha consolidado como un baluarte sólido e impenetrable contra las amenazas y los complots dirigidos contra nuestra patria», afirmó.
El general Hatami elogió la «gloriosa trayectoria» de la CGRI, marcada por constantes sacrificios, una dedicación ejemplar y una importante contribución a la protección de los logros de la Revolución. Hizo hincapié en la eficacia de la fuerza en complejos escenarios operativos, tanto en materia de defensa como de seguridad interna.
Según él, la Guardia Revolucionaria Islámica ha demostrado una preparación constante para hacer frente a las acciones hostiles de los enemigos de la República Islámica.
Esta cohesión entre las fuerzas armadas, respaldada por el apoyo inquebrantable de la nación iraní y puesta bajo la autoridad del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el ayatolá Seyyed Mojtaba Jamenei, constituye, según el general, una garantía esencial para la protección de la integridad territorial y la estabilidad del país.
Finalmente, el general Hatami recordó el papel decisivo que desempeñó la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) durante los ocho años de guerra impuesta por Irak bajo el régimen del exdictador Saddam Hussein, así como durante las dos guerras recientes —la Guerra de los Doce Días en junio y la iniciada a finales de febrero— en las que participaron Estados Unidos e Israel. Estos episodios, afirmó, demostraron la maestría operativa, las capacidades de inteligencia y la firme determinación de la IRGC frente a la agresión externa.
Cabe señalar que Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron su última ofensiva no provocada contra la República Islámica el 28 de febrero.
En respuesta, las fuerzas armadas iraníes llevaron a cabo más de cien oleadas de ataques de represalia como parte de la Operación «Promesa Verdadera 4». Esta respuesta a gran escala incluyó el lanzamiento de misiles balísticos e hipersónicos, así como de drones, dirigidos contra instalaciones estratégicas estadounidenses e israelíes en toda la región.
