El líder yemení de Ansarullah, Abdul-Malik al-Houthi, advirtió que la inacción musulmana respecto a Palestina está alimentando directamente el expansionismo israelí.
Al-Houthi hizo estas declaraciones durante un mensaje que pronunció este martes con motivo del Eid al-Adha, que se celebrará el miércoles.
Inició su discurso extendiendo sus más sinceras felicitaciones a los musulmanes de todo el mundo con motivo del bendito Eid al-Adha.
Describió la causa palestina como una herida que atraviesa a toda la nación islámica.
El sufrimiento del pueblo palestino, afirmó, no es un asunto local. Afecta a todos los musulmanes, desde la santidad de la Mezquita de Al-Aqsa hasta la vida de los palestinos comunes que padecen «las formas más crueles de injusticia: asesinatos, hambruna, desplazamientos forzados, violaciones del honor, confiscación de tierras, secuestros, torturas y otras».
Al-Houthi fue directo sobre las consecuencias de la pasividad musulmana. «Cuando la nación islámica descuida sus responsabilidades en este sentido», dijo, «le abre la puerta al enemigo judío sionista para que extienda su agresión contra ella».
Señaló las ambiciones declaradas de Israel como prueba, citando un movimiento abiertamente agresivo que opera bajo la bandera del llamado «Gran Israel» y que «tiene como objetivo a la región con todos sus pueblos».
El término «Gran Israel» ha resurgido en el discurso político israelí en los últimos años. En agosto del año pasado, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró a los medios israelíes que sentía una profunda conexión con «esta visión», refiriéndose a los territorios palestinos ocupados por Israel, así como a partes de Egipto, Jordania, Siria y Líbano, y la describió como «una misión histórica y espiritual». Estas declaraciones suscitaron una fuerte condena por parte de varios países de la región.
Al-Houthi estableció una obligación clara. Los musulmanes deben brindar “todo tipo de apoyo al pueblo palestino y a sus combatientes, así como a Hezbullah en el Líbano, que enfrenta la agresión israelí contra el Líbano con firmeza, resistencia y eficacia”.
También puso a Irán como modelo. Según él, la nación islámica debería «aprender lecciones importantes de la firmeza de la República Islámica de Irán y del pueblo musulmán iraní al enfrentarse a la agresión estadounidense-israelí y combatirla con gran eficacia».
Ese ejemplo, señaló, debería servir como “un incentivo para fortalecer la hermandad islámica y mejorar la cooperación entre los pueblos de nuestra nación”.
Según afirmó, la hermandad islámica es «una obligación derivada de las obligaciones del Islam y un factor importante de fortaleza» para hacer frente a un enemigo que ataca a todos.
