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¿Y sobre la liberación del Haramain, qué? Por: Mikail Álvarez Ruiz

image(Takbir TV) - Seguimos a vueltas con el último envite del sionismo contra la Ummah[i] ejecutado a través de los EE.UU., al reconocer este país a la ciudad de Al-Quds como capital del ente sionista de Israel, contraviniendo impunemente con ello incluso todo lo dispuesto por la legislación internacional que tanto dicen defender -cuando les interesa-, por más que la misma ya de por sí fuera injusta y proclive a la salvaguarda de la ocupación de la tierra palestina por los sionistas.

 

Paralelamente en la tierra palestina se suceden los ataques militares sionistas, las manifestaciones de protesta, la represión de las mismas con múltiples detenciones e incluso asesinato de manifestantes, ante la silenciosa pasividad cómplice de eso que se da en llamar “comunidad internacional”, y sin que todo esto haya sido capaz de desencadenar de momento la tercera Intifada, posiblemente debido a que por una parte ni Fatah, ni la OLP ni el gobierno títere la ANP parecen estar por la labor, y por otra a que la crisis de credibilidad de la mayoría de los dirigentes y partidos palestinos igualmente parece haber hecho mella en la población.

Lamentablemente se constata cómo la reacción popular a la declaración estadounidense de la ciudad de Al-Quds como capital del ente sionista de Israel, en la tierra palestina y en el resto de la Ummah, se presenta por ahora tan contenida como la de los gobiernos de los países islámicos.

En medio de esta situación comprometida para la Ummah algunos siguen a lo suyo sin mayor preocupación por los verdaderos asuntos y problemas de esta Ummah, llegando incluso a caer en lo hilarantemente grotesco si no fuera por lo trágico del fondo de la cuestión.

Hace unos días se propagó por las redes, curiosamente también rebotado convenientemente en las redes sionistas, un video animado de producción saudí en el que se muestra una supuesta invasión militar a Irán por parte de Arabia Saudí.

El cortometraje propagandístico de unos 6 minutos de duración comienza con una cita del príncipe heredero saudi, Muhamad bin Salman, en la que afirma que llevará la lucha a Irán sin esperar  a que la lucha llegue a Arabia Saudí.

El cortometraje describe una serie de combates sucesivos por mar, aire y tierra, en los que el ejército saudí hace exhibición, convenientemente destacada en el video, de toda una serie de armamento facilitado por los EE.UU. como misiles Patriot, misiles balísticos Vientos del Este, cazas Typhoon y F-15, aviones de ataque Tornado, aviones AWACS, o carros de combate M1-A2 Abrams, con los que unos virtualmente aguerridos, contundentes y precisos soldados, comandados desde la base de operaciones en Arabia Saudí por Muhammad bin Salman, destruyen implacable y rápidamente todas las defensas iraníes, hasta concluir con una ridícula escena final en la que las tropas saudíes capturan ni más ni menos que al general Qasem Soleimani, que aparece escondido en un bunker temblando ostensiblemente ante la presencia de los soldados saudíes, mientras en Teherán las masas aclaman en las calles a las tropas saudíes como liberadores, portando banderas de ese país y retratos del príncipe heredero Bin Salman.

Estas ridículas criaturas saudíes tienen que recurrir a la ciencia ficción para ver lo que sus ojos ciertamente nunca podrán ver en un mundo real. Pero más allá de la pésima calidad técnica del video, sólo superada por su nula calidad intelectual, por más que la prensa saudí califique el cortometraje de “descripción realista que representa la realidad y el prestigio de las Fuerzas Armadas de Arabia Saudi, y su capacidad para disuadir las ambiciones extranjeras, especialmente las amenazas iraníes”, lo que este video muestra es la realidad de la corrupción moral de buena parte de aquellos que gobiernan a la Ummah y a la cabeza de todos ellos, de aquellos que gobiernan Arabia Saudí.

Es patético que aquellos que se dicen ser los servidores de los lugares sagrados del Islam se dediquen a soñar con "victorias" sobre otros musulmanes en lugar de luchar contra el cáncer sionista de Israel, aunque solo fuera en sueños como el de este vídeo.

La Ummah tiene una herida abierta con la ocupación de la tierra palestina y con ella de la ciudad de Al-Quds, el considerado tercer lugar más sagrado del Islam. Una herida infectada y supurante desde hace ya muchos años y que algunos, dentro de la propia Ummah, pretenden cerrar en falso con una sutura rápida que impida la visión de la podredumbre aunque esta permanezca dentro.

Pero la Ummah también tiene otra grave enfermedad de la que la mayoría, como ocurre con los cánceres silenciosos, no es consciente. Una herida oculta pero infinitamente más destructiva que la herida de la ocupación de Al-Quds, y es la ocupación del Haramain, de Meca y Medina, por parte de unos agentes del colonialismo anglosajón como lo son los Sa’ud y su régimen.

Tras la I Guerra Mundial y después del desplome del Imperio Otomano, Inglaterra funda el moderno estado Saudí confiándolo a esa familia de bandidos bajo dos puntales esenciales: la explotación del petróleo a partir del descubrimiento de enormes yacimientos en la zona de Dammam y una alianza de subordinación política y militar que garantizaba la continuidad del poder británico en esas tierras tras su independencia formal. Tras concluir la II Guerra Mundial los EE.UU. toman el relevo a los británicos fortaleciendo a ese régimen y convirtiéndolo, junto al del ente sionista de Israel, en una de las dos entidades de Oriente Próximo con las alianzas más férreas en el plano político y militar con los EE.UU. y por ende con sus aliados del bloque occidental. Y este apoyo no es gratuito.

A diferencia de la herida abierta por la invasión de la tierra palestina y Al-Quds, la cual resulta más evidente pues supuso una ocupación agresiva y física del terreno por gentes extranjeras, sin ninguna relación con la tierra palestina, con otros idiomas, con otras culturas, con otra religión, la ocupación del Haramain pasa desapercibida para muchos pues para la misma sólo se precisó del dominio de las estructuras de poder utilizando para ello a gentes de la tierra, con el mismo idioma y la misma cultura que los demás, y no sólo no renegando formalmente de la religión del Islam, sino erigiéndose estos gobernantes a sí mismos como los líderes de la Ummah y detentadores de la autoridad en los dos principales lugares sagrados del Islam.

Esta herida interior es mucho más peligrosa pues desde dentro y arrogándose esa falsa autoridad religiosa, los Sa’ud y su corte de ulamas wahabis vienen corrompiendo silenciosamente desde hace décadas al conjunto de la propia Ummah, hasta hacer de ella un cuerpo inerme e incapaz de poder confrontar o mostrar resistencia frente a sus adversarios y enemigos internos o externos.

En los últimos años esta enfermedad viene dando síntomas que debieran alertar a la Ummah de su presencia, sin embargo la mayoría aún no es consciente, o no quiere ser consciente, de ella.

La liberación de la tierra palestina, la liberación de Al-Quds y la cura verdadera de esa herida, es una necesidad para la Ummah. Sin embargo difícilmente podrá llegarse a esa cura sin la cura previa de la otra enfermedad. La Ummah debe darse cuenta de que para poder liberar Al-Quds es necesario que previamente Meca y Medina sean verdaderamente libres.

Para que el tercer lugar sagrado del Islam pueda ser liberado, es necesario que antes también sean liberados el primer lugar y el segundo lugar sagrados del Islam. Mientras esto no ocurra, la Ummah no podrá recuperar su salud.

[i] Ummah (árabe: امة): Comunidad de creyentes en el islam, que comprende a todos aquellos que profesan la religión islámica, independientemente de su nacionalidad, origen, sexo o condición social.

Takbir Radio

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